Consejos para reforzar la vitalidad frente al frío

Frio

Lo primero que debemos saber es que no hay ninguna alimentación específica contra el frío. La base del esquema alimenticio es el mismo: una comida compuesta de verduras crudas (zanahoria, remolacha, nabos que aporta todo tipo de compuestos fitoquímicos indispensables para las muchas funciones del organismo); glúcidos en forma de cereales (trigo, avena, centeno, cebada, arroz, etc.) o tubérculos (patatas), pan; proteínas en forma de carne, pescado, productos lácteos, etc.; lípidos en forma de oleaginosos o aceite alimenticio (nuez, colza, sésamo, oliva, etc.)

Sin embargo, en invierno y en época de frío, el organismo requiere un aporte calórico algo más importante que en el resto de estaciones del año. Para ello, puede ser interesante dejarse guiar por las frutas y verduras de temporada. De esta forma, el consumo de castaña, calabacín, calabaza puede resultar interesante. Estas frutas y verduras son muy energéticas y corresponden a la estación del invierno.

En función de este aporte alimenticio, se debe evitar caer en las trampas que consisten, entre otras cosas, en consumir naranjas para estimular el sistema inmunitario, aportando vitamina C y evitar los resfriados.

De hecho, el consumo de zumo de naranja por la mañana, asociado con pan o un cruasán es uno de los mejores medio para tener un resfriado. Por su acidez, la naranja bloquea la digestión de la fécula. Esto provoca una ralentización de la digestión, así como una fermentación importante de los azúcares, de ahí una digestión incorrecta. De esta mala digestión se producen diversos tóxicos y toxinas que en muchos casos se pueden eliminar por la secreción de las mucosas digestivas, y el resfriado es uno de esos medios de expulsión.


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