Consejos para prevenir y curar la diarrea

Vientre plano

La diarrea es una alteración de la función intestinal que provoca el aumento del número de deposiciones. Para que se considere que la persona sufre este trastorno debe haber tenido al menos cuatro evacuaciones sueltas en las últimas 24 horas o tres en 8 horas.

Las evacuaciones sueltas y frecuentes suelen ir acompañadas de otros síntomas como las náuseas, los vómitos, los calambres o dolores abdominales, la fiebre e incluso dolor en la defecación. Se trata de un cuadro molesto y, sobre todo, no carente de peligro para la salud de quien lo sufre, razón por la que es fundamental tomar medidas para ayudar al organismo a recuperarse desde el mismo momento en que somos conscientes de que sufrimos la diarrea.

Lo principal es rehidratarse, dado que la diarrea ocasiona la pérdida de mucha agua. Para ello, aumentaremos la ingesta de líquidos y, si el trastorno se prolonga durante más de 24 horas, recurriremos a sobres de rehidratación oral (de venta en cualquier farmacia) o una preparación casera con el mismo propósito realizada con 1 litro de agua, 6 cucharaditas de azúcar y 1 de sal.

Para que la diarrea no se agrave, también hay que retirar momentáneamente los lácteos de la dieta, tales como yogures, leche, queso… así como el marisco, los alimentos que contengan huevo, la bollería y los embutidos. En su lugar, comeremos arroz cocido, fruta (siempre que esté pelada), galletas saladas y tostadas de pan sobre las que podemos añadir pavo cocido o dulce de membrillo.

En cuanto a la prevención, se recomiendan una serie de medidas a las personas que ahora en vacaciones visitan países extranjeros. Lo que se conoce como diarrea del viajero puede evitarse si nos lavamos siempre las manos con jabón, descartamos cualquier restaurante que no nos parezca lo suficientemente pulcro, bebemos siempre el agua embotellado y no ingerimos helados ni derivados lácteos no pasteurizados.


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