Consejos para controlar las ganas de comer

bulimia

Una persona a la que le gusta comer, y que se priva es una persona frustrada. Partiendo de esto, el tenedor cargado de prohibiciones puede resistirse a todo salvo a la tentación. Resultado, en la primera ocasión se desquita.

Ciertamente hay que disfrutar comiendo, pero sin perjudicar al organismo. Esta es la regla si las papilas reclaman más satisfacción fuera de las horas de comidas. En efecto, nadie tiene la culpa de tener hambre, si la hora de ponerse a la mesa todavía no ha llegado. En este caso, la privación es el enemigo número uno. Si el estómago grita hambre durante mucho tiempo, el cerebro termina vengándose… y empuja a devorar todo lo que se ponga por delante, incluso por encima de lo necesario para saciar el hambre.

Para evitar los excesos, se puede comer una fruta o tomarse un aperitivo bajo en grasas. Lo importante es acallar la sensación de hambre sin culpabilizarse.

Hacen falta 20 minutos de masticación al cerebro para enviar las primeras señales de saciedad. A veces la señal para parar de comer es lanzada y se sigue comiendo sin poder controlarla. La necesidad de sentirse lleno más allá de las necesidades personales sólo se explica por el poder de la glotonería. Normalmente suele esconder un malestar conocido o inconsciente.

Para frenar estas ganas de comer insaciables, es importante escuchar lo que dice el cuerpo, puesto que en caso contrario se corre el riesgo de ponerse malo físicamente.


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Fausto Ramírez

Nacido en Málaga en 1965, Fausto Antonio Ramírez es colaborador asiduo en diferentes medios de comunicación digitales. Escritor de narrativa,... Ver perfil ›

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