Consecuencias de la deshidratación

Niños y agua

El cuerpo pierde cada día alrededor de 600 ml de agua al respirar, sudar e ir al baño, por lo que es muy importante reponer esta cantidad bebiendo de 8 a 10 vasos en promedio de agua simple, lo cual puede variar dependiendo del grupo poblacional del que se trate.

Entre las consecuencias de la deshidratación se encuentran: cansancio, piel reseca, acidez estomacal, gastritis, colitis, estreñimiento, infecciones urinarias, artritis, resequedad de mucosas, dolor de cabeza, disminución del deseo sexual e incluso depresión.

Por el contrario, el exceso de agua también es nocivo pues puede dañar la función renal ocasionando hinchazón del organismo, pérdida de vitaminas, minerales y fibras ocasionando desnutrición o anemia y una disminución de la glucosa en la sangre causando diabetes (el tomar agua en demasía también se asocia a padecimientos como la anorexia y la bulimia).

Niños

Es muy importante que tanto bebés como niños se encuentren siempre bien hidratados, especialmente en periodos de enfermedades, en épocas muy calurosas y cuando juegan o realizan mucha actividad física. Esto es indispensable para el buen desarrollo, para mejorar su desempeño y concentración y para otros procesos de aprendizaje.

Mujeres embarazadas

Durante todo el embarazo el agua es de vital importancia no sólo para la madre, sino también para el bebé pues beber líquidos constantemente renueva el líquido amniótico (que es el medio ambiente del bebé). Asimismo, la deshidratación afecta la composición de la leche materna y el estado anímico de la madre.

Adultos mayores

Con el paso del tiempo el cuerpo de un adulto pierde la capacidad para detectar la sed, por lo que deben hidratarse de manera continua a lo largo del día, particularmente a los 60 años y durante el envejecimiento para evitar deterioros en su salud.

Fuente: Reforma. Buena Mesa y Salud y Bienestar.

Imagen: flickr


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