Cómo prevenir los labios resecos este invierno

Labios hidratados

Al ser preguntados por la parte de la cara a la que más atención prestan cuando ven por primera vez a alguien, son muchas las personas que se decantan por la boca. Para causar una buena impresión es imprescindible cuidarla, tanto por dentro (encías y dientes) como por fuera (labios).

La piel de los labios es sensible a los factores externos. El frío y el calor, así como determinados alimentos, pueden deshidratarlos y provocar descamaciones. Estas imperfecciones no sólo son antiestéticas, sino que también pueden llegar a ser muy molestas.

Para prevenir la deshidratación de los labios, ahora que el frío comienza a apretar, es importante beber entre dos y tres litros de agua diarios, lo que ayudará a mejorar la hidratación y, por lo tanto, a evitar la aparición de grietas y descamaciones.

Naturalmente, tomar mucha agua no es suficiente en la mayoría de los casos. Existen personas propensas a los labios resecos, las cuales necesitan seguir consejos más específicos, como no intentar humedecerlos nunca con la propia saliva –pues se producirá el efecto contrario–.

También es importante no tocarlos con las manos cuando están resecos, y muchos menos tirar de las descamaciones, ya sea con los dedos o con los propios dientes. Lo mejor es dejar que el proceso siga por su vía natural, hidratarlos con productos protectores y esperar a que la nueva piel aparezca.

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