Comer verduras, un gesto saludable y necesario

Verduras

Una de las tendencias de hoy en día consiste en añadir verduras un poco por todos lados. Por ejemplo la gente añade col al smoothie, remolacha al brownie, maíz a una crema tostada. Disimular las verduras en las recetas es una moda que responde perfectamente al deseo de comer menos grasa, menos azúcar, y menos calorías. Se trata de disfrutar comiendo sin renunciar a los buenos placeres. También es una excelente forma de hacer el lleno de nutrientes variados y de sustancias antioxidantes.

Para comer verduras, lo primero que hay que hacer es comprarlas. Se puede pensar en productos frescos, congelados, preparados, o en conservas. Después hay que fijarse en que estén presentables a la vista. Un pimiento perdido en el fondo de un cajón de verduras, permanecerá allí durante mucho tiempo sin que lo veamos. Para evitar tirar el dinero, conviene hacer con frecuencia el inventario de lo que con tenemos en la nevera.

Cuando se viene del supermercado, se debe tomar el tiempo necesario para arreglar las verduras. Por ejemplo, se pueden cortar los brotes de los brócoli, las hebras de los pimientos, limpiar los palitos de apio, etcétera. Estas verduras se pueden añadir sin problema a vuestras recetas y son perfectas para saciar el hambre al final de mañana, o cuando se está de vuelta a casa. Si preferís minimizar las preparaciones, se puede poner el acento en las verduras congeladas y que ya vienen preparadas.

Las verduras se pueden añadir siempre a una bebida. Por ejemplo, se puede combinar un mango congelado, con una col verde rallada, con un zumo de manzana y un yogur griego natural. Por ejemplo en una taza se pueden poner dos huevos batidos, un poco de leche y verduras cortadas muy finas. Incluso algunas personas le dan 90 segundos en el microondas para preparar una tortilla express antes de comenzar el día.


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