Breve historia del Ginseng y sus propiedades

El ginseng está de moda, bueno, lleva estando de moda muchos años, pero como todo va por temporadas. En europa la conocemos desde hace más de un siglo con el nombre Panax Ginseng, aunque en China hace más de cinco mil que ésta raíz se utiliza como medicamento.

Crece de manera espontánea en las regiones del nordeste de China, de Manchuria, de Oria, Siberia y Mongolia. Al igual que ocurre con la Mandrágora es conocida en estos lares por su aspecto humano, lo cual explica porque se le han atribuido poderes mágicos como esta, entre ellos propiedades regeneradoras y cicatrizantes.

La recolección en China estaba y aun está muy controlada, antaño su exportación se castigaba con la muerte, hoy en día en cambio y por fortuna está autorizada. El primero en traer a Europa la noticia de esta “raíz de vida” fue Marrco Polo, en el siglo XIV después de su viaje a China. Su estudio farmacológico en cambio no comenzó hasta los siglos XVIII-XIX, cuando llos viajeros y mercaderes trajeron de Extremo Oriente los primeros trozos de raíz y posteriormente la planta entera.

Fueron los homeópatas los que descubrieron sus primeras propiedades, pero la entrada oficial en Occidente se romante a la Guerra de Corea. Fue entonces cuando se descubrieron sus principios activos gracias al farmacólogo japonés Shoji Shibata: el panaxydiol, panaxtriol y ácido oleanólico. Hay que mencionar entre sus propiedades la de bajar el colesterol “malo” o VLDL al estimular la lipoproteína lipasa, aunque tiene cierta capacidad estimulante, al igual que la cafeína u otras sustancias, es por ello que si tiene problemas digestivos es poco recomendable (estimula la secreción de ácidos gástricos), al igual que si sufre de jaquecas.


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