Avena; diabetes y obesidad

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El bajo índice glucémico que contiene la avena para ser digerido y asimilado poco a poco, permite la estabilización de los niveles de glucosa en la sangre, algo fundamental para la condición diabética, que encuentra en este maravilloso cereal un verdadero aliado para su tratamiento.

Por otra parte al libera lentamente el azúcar en el sistema, transformándose en una valiosa fuente de energía constante, que mantiene sus niveles altos por mucho más tiempo, ideal para aquellos que desarrollan actividades intensas, como los deportistas.

La Asociación Americana de Diabetes sugiere una ingesta diaria de 20-35 gramos de fibra como recomendable para prevenir la enfermedad y una taza de avena cocida proporciona cuatro gramos de fibra, para tenerlo muy en cuenta.

La avena ayuda a combatir la obesidad, ya que su fibra soluble ralentiza la digestión y aumenta la sensación de plenitud por más tiempo, por lo tanto es una verdadera aliada de las dietas para adelgazar y una enemiga de la obesidad.

La Harina de avena es una fuente nutricional muy apreciada en los países nórdicos, quienes la consumen desde la antigüedad, anecdóticamente los escoceses llevaban raciones para tratar la regeneración de los huesos y músculos, en sus distintas guerras a través del tiempo.

El índice bajo de azúcar es beneficioso para los pacientes con altos niveles de colesterol y diabetes, su fibra soluble previene el cáncer intestinal y los trastornos digestivos, por lo cual no es de extrañar que sea el cereal más utilizado a nivel mundial para el desayuno.

Fuente: Suite 101

Imagen Via: Flickr


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