Aprovecha los huesos y semillas de los alimentos para ahorrar comida

Cuatro albaricoques

Hace unos meses, ofrecimos seis consejos para ahorrar comida (y dinero) que se basaban principalmente en el sentido común. El objetivo era no desperdiciar la comida, guardando las sobras que se podían aprovechar y cerrando bien los envases para que los alimentos no se echaran a perder.

Ahora vamos un paso más allá y te enseñamos unos cuantos trucos para sacar el máximo partido de cuatro alimentos (el dátil, la papaya, el albaricoque y el maíz) mediante el aprovechamiento de partes de ellos que probablemente nunca pensaste que fueran comestibles.

Huesos de dátil: Se hornean a fuego lento durante aproximadamente una hora. Luego se muelen hasta convertirlos en un polvo con el cual podremos elaborar café de la manera tradicional. Su contenido en cafeína es insignificante, por lo que es un sustituto interesante para las personas que padecen estrés o ansiedad.

Semillas de papaya: Hay que deshidratarlas o cocerlas a baja temperatura hasta que se sequen. A continuación, se muelen en una licuadora o un procesador de alimentos y el resultado se guarda en la nevera para utilizar igual que haríamos con la pimienta.

Huesos de albaricoque: En realidad, lo que se come no es el hueso, sino que lo hay en su interior, que sabe a almendras y está repleto de grasas saludables. Para acceder a su núcleo interno, primero hay que partirlos. Se muele y se obtiene una especie de mantequilla.

Barbas de maíz: Esta parte fibrosa del maíz protege el corazón y mantienen saludable el sistema urinario si las preparamos a modo de infusión. Nos aseguramos de que el agua alcance el punto de ebullición y antes de verterlo en la taza, colamos la mezcla.


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