Aloe Vera, su historia:

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Su conocimiento como planta medicinal se remonta a registros impresos en una tabla de arcilla que se pueden conocer en la ciudad Antic de Nippur, Babilonia (el Irak de hoy), la cual data del año 2200 ac., pero más adelante en la historia del Aloe fue utilizada por médicos griegos como Celsius y el romano Dioscórides o el rumano Pylni el Grande, así como el árabe Al-Kindi, quienes confeccionaron un sin numero de tratamientos que incluían el amplio espectro medicinal que cubre ésta planta milagrosa.

Los egipcios mezclaban el Aloe llamado por ellos “sábila” con otras hierbas como remedio tanto para las enfermedades internas como externas, registrando sus resultados en el famoso papiro medico o “Papiro de Ebers”, escrito alrededor de 1550 aC, en el cual se describen detalladamente doce fórmulas donde se incluye el Aloe Vera con otros agentes para el tratamiento de los trastornos humanos tanto externos como internos.

Copra, antiguo medico hindú escribe, "El uso de Aloes “musabbar” común, para la aplicación externa sobre la inflamación dolorosa de las partes del cuerpo y como purga [limpieza interna], efectos muy bien conocidos en la India actual.

En la farmacología griega, la planta fue mencionada por primera vez por Celsius (25-50 aC dC), sus comentarios se limitaban a su poder como un purgante, pero Dioscórides (41 dC-68 dC), maestro de la farmacología romana desarrolló su conocimiento y habilidad mientras viajaba con los ejércitos del gran imperio, dio la primera descripción detallada de la planta que llamamos Aloe Vera y le atribuyó a sus jugos "el poder de atar e inducir el sueño”.

Discorides señaló además que "afloja el vientre y limpia el estómago”, añadiendo que el amargo Aloe era muy efectivo para tratar los forúnculos, aliviar las hemorroides y ayudar en la curación de contusiones; así como para las inflamaciones de amígdalas, encías y todas las irritaciones de la boca en general, además de servir como medicamento para los ojos.

Imagen: flickr


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