Aceite de oliva como complemento vitaminico

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La falta de vitaminas en el organismo puede interferir con las actividades diarias, sin embargo además de obtenerlas de las fuentes clásicas como las frutas y verduras, se pueden incorporar con el consumo del aceite de oliva.

El aceite de oliva posee un sin numero de propiedades saludables y es muy rico en vitaminas A, B, E, D y K, que contribuyen a fortalecer los huesos, los músculos y la pared intestinal, además de ser un acido graso mono insaturado o salubre, que es capaz de reducir el colesterol malo o LDL, evitando enfermedades cardiacas o derrames cerebrales (ACV).

Su contenido vitamínico juegan un papel muy importante en la lucha contra los radicales libres, lo cual se traduce en apoyar el rejuvenecimiento del cuerpo y la prevención de enfermedades.

El consumo regular de aceite de oliva tiene un efecto reductor del colesterol en sangre como mencionamos anteriormente, previniendo la formación de placa en las paredes arteriales y reduciendo así la posibilidad de aterosclerosis e hipertensión.

Además el consumo de aceitunas de forma regular ayudará a mejorar el sistema digestivo y el hígado, ya que se elaboran generalmente en salmuera, brindándole propiedades prebióticas y estas favorecen los procesos digestivos.

Deficiencia vitamínica y salud

La deficiencia vitamínica perjudica el funcionamiento orgánico en sus distintos niveles, por ejemplo la falta de vitamina A puede causar problemas en la piel, la vista y baja de las defensas orgánicas, tales como susceptibilidad a los resfriados.

La deficiencia de vitamina B se caracteriza por trastornos del sistema nervioso y cardiovascular que pueden causar enfermedades del páncreas y el hígado. Mientras que la falta de vitamina C puede conducir a la fragilidad de los vasos sanguíneos, los huesos, los dientes y disminución inmunológica.


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