La patata, ¿comida basura o alimento saludable?

Patatas fritas

Los menús de comida rápida suelen incluir patatas fritas junto a la hamburguesa y la bebida de turno, pero no cometamos el error de meterlas en el saco de la comida basura, a pesar de que a menudo compartan bandeja. La patata es un alimento que proviene de la naturaleza, mientras que el pan, la carne de la hamburguesa y el refresco están procesados.

Es cierto que las patatas fritas son ricas en calorías, y cuando se acompañan de salsas como la mayonesa o el kétchup la cifra se dispara todavía más. Sin embargo, si las ingerimos cocidas o asadas estamos hablando de sólo 70 calorías por cada 100 gramos frente a los 300 de las patatas fritas. Por lo tanto, en respuesta a la pregunta del título: las dos… tú eliges lo que quieres que sean para ti.

Además, se trata de una muy buena fuente de nutrientes. Una patata mediana con piel aporta 5 gramos de fibra, 4 gramos de proteína y nada menos que el 70 por ciento de la cantidad de vitamina C diaria recomendada, sin olvidarnos de minerales como el potasio, el fósforo y el magnesio y las fundamentales vitaminas del grupo B

Tampoco hay que olvidar que la patata contiene una gran cantidad de fitoquímicos, unos compuestos naturales que la ciencia ha vinculado con numerosos beneficios para la salud, aunque para sacarles el máximo partido en este aspecto es importante no olvidar comérselas con la piel. A la hora de cocinarlas, también es aconsejable cocerlas o hacerlas en el horno en lugar de freírlas, así como no añadirles sal, ya que, dado el excelente sabor que tienen por naturaleza, con una pizca de hierbas arómaticas es suficiente para que sepan riquísimas, y así nos ahorramos la grasa y el peligroso aporte de sodio que representa la sal.


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